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Como pescado en sartén…

Cuando Dios repartió ingenio y creatividad se la dio toda a los hispanos. De eso no me queda la menor duda. Para muestra sus piropos. Los hay desde los más vulgares (hay hombres de verdad que no tienen madre, perdón, no conocen límites), hasta los que harían derretir a un témpano de hielo.

Dicen que la costumbre se inició con los galanteos de los aristócratas españoles, allá por el año del plun, aunque no me imagino a un hidalgo diciéndole a su damisela: “tú con tantas curvas y yo sin freno” o “váyase por la sombrita que un bombón como su merced se puede derretir”.

Estando una vez caminando por las calles de Santo Domingo un dominicano (y no precisamente fraile) se arrodilló a mi lado gritando “¡Dios mío que está pasando que los ángeles están bajando del cielo!” Aunque no puedo negar que me dio un buen susto, fue imposible no echarme a reír y darle las gracias por tan ocurrente cumplido. En ningún momento lo encontré ofensivo, ni sexista. Y de todo me pudo haber pasado por la cabeza menos el sentirme “objectified”.  De verdad creo que se necesita mucho de aquello para acercarte a una mujer que no conoces y hacerle saber que te gusta o te llama la atención. Y si además viene acompañado de una frase creativa yo por eso le doy una estrellita.

No les niego que siempre hay algún mamarracho que se las quiere dar de Don Juan y utiliza el piropo (generalmente cuando está rodeado de otros hombres), para sentirse superior. Humildemente pienso que se siente intimidado ante el atractivo de una mujer. 

A lo que yo me refiero es al piropo genuino. Porque a ver, ¿a qué mujer no le gusta que la alaben? Matrimonios se han deshecho porque el marido nunca le dice nada a su esposa. Pero resulta que aquí si te dicen algo en la calle o en la oficina lo llaman “harassement ”. (¿Será que son demasiados los casos como el del mamarracho de arriba?)

Con decirles que el “harassement” es algo tan serio que incluso al contratarte te hacen firmar un papel en donde te comprometes a no hacerlo.

Digo yo que en Latinoamérica la mitad de los hombres estarían expulsados de su trabajo. Pareciera que tuvieran siempre un piropo en la punta de la lengua, lo llevan en la sangre.



Encuentros y desencuentros de hispanos en USA

Oir hablar español a una persona y preguntarle de qué país viene, van agarrados de la mano. Por eso los invito a todos, cachacos, chilangos, gochos, paisas, porteños, ticos, catrachos, andinos, costeños, boricuas, charrúas, chapines, jarochos, y alguno más que se me escapa, a compartir los encuentros y desencuentros de su vida en Estados Unidos. Chido, ¿no? O es más bien ¿chévere? ¿O bacano?. Espero aquí se vean reflejados.