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Las y pico…

Si algo existe en este país que es irreprochable, es la puntualidad. Por algo son descendientes de los ingleses. Y al que no le guste que se prepare porque de seguro se va a ver en serios aprietos.

Si una invitación dice a las 7:00 p.m., es a las 7:00 p.m.. Ya uno ni se molesta en llegar diez o cinco minutos antes porque sencillamente sabe que no va a conseguir a nadie y lo más seguro es que las puertas estén cerradas. La ausencia de movimiento es tal, que uno se pregunta si se habrá cancelado la reunión o si nos equivocamos de día.

Lo más sorprendente es que entre las 6:58 y 6:59 todos sin excepción llegan, sin señal de estar apurados ni estresados, se saludan entre ellos y dan inicio a la reunión a las 7 en punto ¡Ni un minuto antes, ni un minuto después! (Mi teoría es que tienen una competencia entre ellos a ver quién es el más puntual, por lo que esperan en su carro o se esconden en los baños a la espera de la hora).

Nosotros por el contrario a las 7 le añadimos el pico o picote (dependiendo del grado de descaro), por aquellos de que mientras entran, se sientan, se saludan (pero no con un simple  “hi” o “hello”), y esperan (un ratito más) a los que llegan tarde o a que finalmente se siente la señora que no ha terminado de conversar, la reunión nunca empieza a las 7. Pero en todo caso (y no es que esté bien) aquí estamos hablando de un pico que oscila de 5, 15 ó en el peor de los casos 30 minutos.

Graves son los pico a la hora de una fiesta. Para quien no esté familiarizado con nuestra cultura, este detalle puede llegar a volverlo loco. Para empezar asumimos (pensamiento completamente absurdo) que si nos invitan a las 7 es porque quieren que lleguemos a las 8… (De hecho si uno llega a las 7 ni los dueños de la casa están listos y habrá quien te pregunte “¿tú como que llegaste a poner los manteles?). Por ende la gente empezará a llegar  a la fiesta entre ocho y cuarto y ocho y media, los más puntuales. Porque habrá quien cuestione el por qué de una invitación tan temprano (así somos nosotros), y se aparecerán en la fiesta a golpe de 9, 9 y pico, 10 (después de haberse echado una siesta para estar frescos toda la noche).

Y créanme que es a las 10 , que es la traducción de la 7 y picote, cuando la fiesta se pone buena…



Encuentros y desencuentros de hispanos en USA

Oir hablar español a una persona y preguntarle de qué país viene, van agarrados de la mano. Por eso los invito a todos, cachacos, chilangos, gochos, paisas, porteños, ticos, catrachos, andinos, costeños, boricuas, charrúas, chapines, jarochos, y alguno más que se me escapa, a compartir los encuentros y desencuentros de su vida en Estados Unidos. Chido, ¿no? O es más bien ¿chévere? ¿O bacano?. Espero aquí se vean reflejados.